Educación y Televisión

by Roger Miranda Canobra at/on 22:14
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Como educador me es insoslayable abordar un fenómeno que hoy por hoy se ha transformado en el Quinto Poder del País. La siempre inefable y polémica televisión, que representa la mayor competencia de la labor docente en Chile. La TV, quiéralo o no Ricardo Claro ,por la magnitud de su impacto social, (Pues la mayoría de la población pasa frente a ella gran parte del día), tiene un rol importantísimo que es educar y culturizar, (Con los domingos no basta). Está incluso así estipulado en casi todas las declaraciones de principios de los canales. Lamentablemente ni las instituciones ni los conglomerados económicos que los manejan así lo entienden. No advierten, (O no les interesa), que el mayor capital de una nación es su grado de educación, que tiene que ser íntegra; conocimientos específicos o técnicos acompañados de una sólida formación valórica y humanista.
Lamentablemente la aspiración, detrás de estas declaraciones, de que Chile y su gente se embarquen en la senda del progreso cultural e intelectual, se ve día a día truncada por la pobre calidad de los contenidos programáticos. Nos quedamos solo en buenas intenciones.
La labor de los docentes se hace doblemente difícil y termina siendo un apostolado, (absolutamente solos en la causa), pues no se puede competir, con tiza y pizarra, con la parafernalia ni los recursos multimediales de la TV. ¿Es posible que ya sea hora que el estado subsidie a los canales para que no dependan tanto de sus avisadores y por lógica mejorar la calidad de sus programas? Se supone que esto es así en el canal estatal, pero... Lo cierto es que hay que relativizar la idea de que lo vulgar y soez es sinónimo de sintonía y rating, pues muchos ven TV con una curiosidad más sociológica o antropológica que lúdica, con un sentido más bien crítico.
Por otro lado está la idea de que la TV que se esta haciendo es para personas que ya no tienen remedio, intelectualmente hablando. Pero a un nivel que ya toma ribetes que francamente asustan. Los propios protagonistas mas o menos instruidos, se dan cuenta que solo son tontos útiles con opinión, pero con ningún poder o influencia para cambiar el estado de las cosas. Están subyugados, tanto como nosotros, a un fenómeno que se conoce desde hace mucho; la "Tiranía de los mediocres". Aunque puede sonar fascista o reaccionario, es una triste realidad. Apelar con grosería a los impulsos primitivos de la tele audiencia es una tendencia, quizá hasta una excusa. Como aquella de la entretención o la distensión del agotado laborante, que desea solo llegar a casa y distraerse en un baño de vacuidad y frivolidad espantosa. Si fuese tan así entonces la mejor receta sería programar películas XXX. Así el laborante se destensiona más rápida y eficazmente, y de paso la TV no malgasta tanto valioso recurso, ni las lumbreras que conciben los programas no se devanan tanto los sesos en llegar al gusto de la masividad. Bueno, quedarían muchos cesantes pero en este caso el fin justifica los medios ¿no?
La premisa debe cambiar urgentemente. Personalmente quiero poder comunicarme con las personas que educo con códigos mínimamente similares.
Rebelémonos entonces contra los grupos económicos detrás de la decadencia. Despertemos, digámosles que ya no queremos la televisión que nos vomitan. No queremos estar más anestesiados, y que nos induzcan a comprar productos que no necesitamos. Les estamos llenando los bolsillos y mas encima debemos soportar que nos abofeteen para mantenernos alienados, inconscientes y dominados.


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